
A veces pienso que soy una princesa. Quizás algunos piensen que esto es una tontería, mientras que otros tantos piensen que estoy mal la cabeza. Pero yo soy feliz cuando lo pienso. Soy “amada” por ser única y un poco odiada, ó más bien, algo olvidada por ser diferente. Soy diferente. Mi personalidad y mi forma de pensar no se asemejan en nada con el resto de chicas de hoy en día. No termino de encajar en esta sociedad, es como si mi verdadero lugar estuviese algunos siglos atrás. Al mismo tiempo, suelo ver las cosas desde otra perspectiva distinta a los demás.
Aunque éste no sea mi lugar, sigo siendo feliz siendo una princesa. Esto último no se dice por decir, no todas las chicas son princesas, eso lo puedo asegurar. Sólo son princesas aquellas que lo sienten en su interior. “Para ser princesa, hay que sentirlo”. Hay muchas princesas por ahí fuera, pero pocas son las de verdad, las de los cuentos de hadas. En este caso, no incluyo las princesas de verdad de cada país, ésa es otra historia, quizás algún día escriba algo sobre ellas, pero ahora no es el momento.
Como decía, hay muchas princesas, pero pocas de los cuentos de hadas. Es cierto que, cada una de nosotras vivimos en un mundo distinto y muy diferente a la realidad. Siempre estamos soñando, dejando a la imaginación volar. Desde luego, que mi pequeño mundo es mejor en parte que la realidad. La realidad no es como yo quiero que fuese. Y nunca lo será. Tan sólo podría mejorar un poco, pero no demasiado. Ésta es la razón por la que ando escondida en mi imaginación la mayor parte del tiempo. Soñando e imaginando que todo es mejor; que mi príncipe viene a rescatarme de la soledad que me rodea, pasando muy buenos momentos junto a él. Momentos que siempre deseo detenerlos y hacer que se detenga el tiempo, que no se vayan tan rápidos. En mi mundo soy feliz, puedo tener todo lo que quiero, mientras que en la realidad todo cambia. Nada es de color rosa ni tan perfecto. Todo es difícil.
Pero esto no hace que olvide lo que soy. Una princesa. Lo que soy es real, soy exactamente lo que quería ser. Deja que la luz y la felicidad brillen en mí. Ahora sé quién soy, no hay manera de ocultar lo que siempre he querido ser. Soy bastante conformista con lo que me viene. Desde niña siempre actué con timidez, con el miedo de decir lo que soñaba y sentía. Desde entonces tengo un sueño que brillando está. Un sueño que lo dejaré salir al fin. Un sueño que espero vivir.
Siempre ando con la esperanza de enamorarme, con la esperanza brillando en mí para que mi príncipe venga pronto; y no tantas de esas estúpidas ranas que hay hoy en día, que se dan de príncipes que luego no son. ¡Las odio! Sólo quiero a mi príncipe, aquel príncipe que hará despertarme de mi largo letargo y hará que brille en mí la chispa del amor. ¿Dónde estás, mi príncipe? Necesito que vengas pronto, empiezo a cansarme de esperarte, mientras tanto tú andas por ahí sumergido en mil hazañas, ganándote el nombre de buen caballero. Seguiré esperando por ti, pero no tardes en llegar, podría marchitarme como una bella flor solitaria en medio de un campo de malas hierbas. Necesito que le des a mi vida un toque de color y aparta de mi alrededor las grises sombras.
También aprovecho la ocasión para recordarte que me debes una pieza…¿tal vez, un vals? Bajo la luz de la luna y las estrellas. Sería perfecto. Lo sabes, es uno de mis sueños, y no querrás ser descortés, ¿no? Sé que lo harás por mí. Por eso seguiré esperando aquí en esta siniestra torre que me rodea. Sabes lo qué es estar en esta oscuridad, si pareces estar tan lejos hoy de mí. Tengo que creer en mí, sólo así sabré que te encontraré. Quiero encontrarte, voy a encontrarte. Esperare por ti…no puedo vivir en un mundo en que tú no existas.
Aunque éste no sea mi lugar, sigo siendo feliz siendo una princesa. Esto último no se dice por decir, no todas las chicas son princesas, eso lo puedo asegurar. Sólo son princesas aquellas que lo sienten en su interior. “Para ser princesa, hay que sentirlo”. Hay muchas princesas por ahí fuera, pero pocas son las de verdad, las de los cuentos de hadas. En este caso, no incluyo las princesas de verdad de cada país, ésa es otra historia, quizás algún día escriba algo sobre ellas, pero ahora no es el momento.
Como decía, hay muchas princesas, pero pocas de los cuentos de hadas. Es cierto que, cada una de nosotras vivimos en un mundo distinto y muy diferente a la realidad. Siempre estamos soñando, dejando a la imaginación volar. Desde luego, que mi pequeño mundo es mejor en parte que la realidad. La realidad no es como yo quiero que fuese. Y nunca lo será. Tan sólo podría mejorar un poco, pero no demasiado. Ésta es la razón por la que ando escondida en mi imaginación la mayor parte del tiempo. Soñando e imaginando que todo es mejor; que mi príncipe viene a rescatarme de la soledad que me rodea, pasando muy buenos momentos junto a él. Momentos que siempre deseo detenerlos y hacer que se detenga el tiempo, que no se vayan tan rápidos. En mi mundo soy feliz, puedo tener todo lo que quiero, mientras que en la realidad todo cambia. Nada es de color rosa ni tan perfecto. Todo es difícil.
Pero esto no hace que olvide lo que soy. Una princesa. Lo que soy es real, soy exactamente lo que quería ser. Deja que la luz y la felicidad brillen en mí. Ahora sé quién soy, no hay manera de ocultar lo que siempre he querido ser. Soy bastante conformista con lo que me viene. Desde niña siempre actué con timidez, con el miedo de decir lo que soñaba y sentía. Desde entonces tengo un sueño que brillando está. Un sueño que lo dejaré salir al fin. Un sueño que espero vivir.
Siempre ando con la esperanza de enamorarme, con la esperanza brillando en mí para que mi príncipe venga pronto; y no tantas de esas estúpidas ranas que hay hoy en día, que se dan de príncipes que luego no son. ¡Las odio! Sólo quiero a mi príncipe, aquel príncipe que hará despertarme de mi largo letargo y hará que brille en mí la chispa del amor. ¿Dónde estás, mi príncipe? Necesito que vengas pronto, empiezo a cansarme de esperarte, mientras tanto tú andas por ahí sumergido en mil hazañas, ganándote el nombre de buen caballero. Seguiré esperando por ti, pero no tardes en llegar, podría marchitarme como una bella flor solitaria en medio de un campo de malas hierbas. Necesito que le des a mi vida un toque de color y aparta de mi alrededor las grises sombras.
También aprovecho la ocasión para recordarte que me debes una pieza…¿tal vez, un vals? Bajo la luz de la luna y las estrellas. Sería perfecto. Lo sabes, es uno de mis sueños, y no querrás ser descortés, ¿no? Sé que lo harás por mí. Por eso seguiré esperando aquí en esta siniestra torre que me rodea. Sabes lo qué es estar en esta oscuridad, si pareces estar tan lejos hoy de mí. Tengo que creer en mí, sólo así sabré que te encontraré. Quiero encontrarte, voy a encontrarte. Esperare por ti…no puedo vivir en un mundo en que tú no existas.
P.D.: Quizás esto no sea un cuento de hadas…pero se le parece mucho.
2 pensamientos:
¿Te miran raro porque eres fan de Crepúsculo? ¿Te miran raro porque lees en tus tiempos libres en lugar de ponerte borracha? ¿Te critican porque no piensas que tener sexo con alguien es lo mejor de lo mejor? ¿Algunos te odian porque dices las cosas como son y la mayoría de las veces esto no es lo que la gente quiere oír? ¿Piensas que tu cerebro inadaptado debería encontrar a alguien que piense igual que tú?
Pues dejame decirte que si contestaste "sí" a tres de esas preguntas, eres una chica con un cerebro apartado como yo.
Me gustó mucho tu entrada... el saber que hay otra chica en algún lado que piensa como yo y que siente que no pertenece a este siglo me hace sentir que después de todo no me merezco estar en una habitación acolchada.
Hola Principessa :)
Gracias por las lindas palabras que me brindaste al visitar "Mi PeQueNio MunDo" como lo llamas tú :) o "Mi PeQueNio CieLo", como lo suelo llamar yo. Igualmente, ambos nombres me encantan para describir un poco lo que intento transmitir al mundo.
Antes de escribirte y agradecerte quería saber un poquito más de ti, así que comencé a leer algo de tu PeQueNio MunDo desde tu primer post y decidí escribirte en este post en particular debido a que a mi parecer guarda la principal y especial esencia de lo que pude percibir sobre ti.
Tal como lo dices, concuerdo contigo: eres una Princesa. Lo sé por tu sinceridad, por tu forma de ver al mundo, por tus gustos, por tu forma de pensar, de querer, de amar, de sonreir, de buscar, de esperar, de soñar... por levantarte cada vez que caes y por sonreir luego de que algunas lágrimas hayan podido caer... y también por saber que pareciera que no encajaras en esta sociedad, pero por felicidad nuestra y del mundo, sí estás aquí con nosotros y en esta época. Y no eres la única :D Estamos aquí para hacer la diferencia. Somos pocos, con nuestros brazos tratamos de sostener este mundo.
En un post que realizaste antes de éste te preguntabas cómo serías si es que fueras hombre. Me parece que si yo fuera mujer, sería como tú... jajaja!
Hasta lo que leí por ahora me ha encantado verdaderamente. Hace mucho que no leía o sentía romanticismo puro :)
Te animo a que sigas dando color al mundo gris de todos en el que nos encotnramos, a través de tu PeQueNio Gran MunDo. :D
AbRaZoOo!!
Publicar un comentario