
Últimamente no sé qué está pasando. Todo lo que deseo, ocurre. Pero basta con decirlo, para que todo se vuelva del revés y todo salga mal. Pero no sé…me sorprende ver lo que me está ocurriendo estos últimos días… ¿es esto un golpe de suerte?, ¿el destino?, ¿pura casualidad? (esto último, lo dudo, porque como ya sabréis no creo en las coincidencias) Así que, por más que me devano los sesos no encuentro una respuesta lógica para lo que me está pasando.
Os acordareis que hará un par de post, decía que soñaba con que él me mirase, me hablase, bla bla bla. Pues no sé cómo ni por qué, como ya sabéis, él me hablo. ¿Estupendo, no? Pero justo hoy…hoy…¡no sé por dónde empezar! Bueno, como yo decía en uno de mis post…”Si no sabes por dónde empezar, comienza por el principio”. Así que lo contaré desde el principio.
Hoy tan solo tenía una sola asignatura de 4 horas, dos de ellas teóricas y las restantes de prácticas. Yo andaba esperando a que llegase la hora y a que viniese la profesora. Esperaba verte por allí, ya que tú siempre llegas temprano. Las clases empezaron y no había rastro de ti. Todas mis esperanzas de verte se desvanecieron, tú no estabas allí. Tuve casi dos horas para hacerme a la idea de que hoy no vendrías, al fin y al cabo, el viernes pasado no viniste. Así que, ¿por qué me iba a extrañar si hoy faltabas?

Después de dar una hora y media de clase, la profesora decidió dar las clases por acabadas para que tuviésemos un descanso. Por lo tanto, yo me dispuse a ir a los laboratorios de informática para hacer las prácticas. Obviamente, volvía a llegar con antelación a las clases, por lo que me senté en un banco del pasillo a esperar. Había unas cuantas personas de mi clase por allí. Pero la verdad es que no me apetecía estar de aquí para allá “pamplineando”. Era mejor quedarme allí sentada esperando. ¡Desde luego que era mejor!, ¡Muchísimo mejor!
Porque ahí estabas tú con tus andares despreocupados andando por el pasillo hacia donde yo me encontraba.

Pasaste frente a mí y me “tiraste” una pequeña sonrisa (espero y me supongo que es uno de tus modos para saludar). Después de dudar haber donde te ponías a esperar. Volviste hacía atrás y te dejaste caer en el barandal que estaba frente a mí, justo delante de mí. Después de varias miradas furtivas (¡que te pillé!) volviste a hablarme :D ¡Vaya suerte la mía!
- ¿Tú viniste el viernes pasado a las prácticas?
¡¡¡Aaaaggg…!!! ¡Que ha vuelto a hablarme! Yo no me lo creía; porque yo pensaba que después de aquella mini-conversación, tú pasarías de mí como lo hace casi todo el mundo. Pero no, tú no eres cobarde, y me vuelves a hablar. ¡Qué lindo!
Entonces, después de que tú me preguntases, yo te respondí con un breve “Sí” y asentí con la cabeza y una sonrisa en los labios.
Luego, más miradas furtivas de vez en cuando… ¿es que me estabas analizando, o qué? (xD)
- ¿Cómo están formados los grupos?, ¿por separados o juntos?
¡¡Guauuu…!! Poco a poco vas procesando. Así me gusta. (xD) A esto te respondí “Nop, estamos todos juntos en la misma clase”. (Sonrisa incluida) Si es que cada vez que me preguntan algo (que no sea malo) siempre sonrío. Y ahora, mucho más. :D Tú me volviste a mirar, esta vez fijamente, cara a cara, y asentiste con la cabeza. ¡Ay, pero que mono es!
En fin, que entre miradas disimuladas por ambas partes. Que tengo que decir que lo pillé mirándome…estaba mirándome fijamente.
Punto y aparte: Es que tengo que explicar algo, para que entiendan todo con más facilidad. No sé si lo he dicho en alguna ocasión, pero cuando alguien se me queda mirando fijamente por más tiempo de lo normal…lo noto. Es como si sintiese un cosquilleo en la piel.
En fin, él se me había quedado mirándome fijamente. Yo estaba mirando hacia otro lado, pero al notar el ya conocido cosquilleo, giré la cabeza. Y lo pillé. Nuestras miradas se cruzaron por pequeñas milésimas de segundos, pero él retiro rápidamente su mirada hacia el lado contrario hacia donde yo la tenía vuelta con anterioridad.
Entre miradas robadas y furtivas, llegó la hora de entrar en clase. Tú te dirigiste casi al final de la clase, allí en el último rincón. Yo también me dirigí hacia casi el final de la clase (porque no me gusta estar tan al final). Al final acabamos sentados los dos en la misma fila de asientos, pero cada uno en un extremo de la fila. Yo me di cuenta de que mientras me sentaba, me observabas… parecías como si estuvieses pensando o discutiendo algo contigo mismo.
Pero al final, saliste de dudas y te acercaste a mí.
- Me voy a sentar aquí contigo, que estoy allí solo y tú estás sola también.
Así fue como acabó sentado junto a mí para dar las clases de prácticas. Yo no me lo podía creer, bueno, en verdad lo tenía que creer de algún modo…porque el cuerpo entero no dejaba de temblarme. Fue hasta que no pasó la primera media hora, cuando me relajé un poco.

Lo mejor de todo es, que como él falto la semana anterior, me preguntó qué hicimos la semana anterior, me pregunto por unas prácticas que teníamos que hacer, me pregunto el modo que utilizaba los profesores para trabajar (si primero explicaba un poco de teoría y luego las prácticas a nuestro aire o al revés), me preguntó cómo había hecho yo las prácticas para saber si él estaba haciendo bien las suyas. Tuve que ayudarlo a encontrar un fichero (el de las prácticas) ya que él andaba perdido entre todos los documentos de teoría. Además, comentamos que nos parecía esas clases y compartimos risas cuando los dos pensábamos lo mismo. (xD) En fin estuvimos hablando y tuve una nueva oportunidad de reír con él y de perderme en su mirada desde muy cerca. :D ¡Tan sólo nos separaban unos 20 centímetros! Su mano y la mía casi se podían rozar cuando estaban sobre la mesa.

Aquí no queda la cosa, damas y caballeros, hoy la cosa estaba bien cargada…Bueno, ¿os acordáis de que en el post último decía que si le prestaba cualquier otra cosa, o quizás un boli? Pues lo más curioso fue que le preste mi boli, para poder firmar. :D ¡Increíble, pero cierto!
Yo ciertamente no doy dos horas completas de prácticas, ya que me tengo que trasladar de una ciudad a otra para ir a la facultad. Y por lo tanto, solo doy una hora, porque si no llegaría muy tarde a casa ¡y sin almorzar!
En fin, después de hablar con él, escuchar al profesor y hacer algo de las prácticas…llegó la hora de irme. Así que le dije a él que me iba.
- ¿Te vas ya?- me dijiste mientras me mirabas.
- Sí, me voy ya.- te respondí mientras te miraba y te sonreía. Tú asentiste con la cabeza.
- ¡Que tengas un buen fin de semana! – dijiste con una sonrisa en esa carita tuya. ¡Qué lindo!
- Sí, ¡Gracias!- y como los nervios me traicionan, no pude desearte un buen “finde” a ti también. ¡Qué tonta de mí!
- ¡Adiós! – aún seguías sonriendo. :D
- ¡Adiós! – respondí y te sonreí. :D
Esa sonrisa me duró por mucho tiempo, cuando salí de la clase era “toda sonrisa”. Ya te venía yo diciendo que hoy venía esto bien cargado. Así que esto es lo que ha pasado… y lo que me hace preguntar lo que decía al principio del todo: “¿Qué está pasando? no sé…me sorprende ver lo que me está ocurriendo estos últimos días… ¿es esto un golpe de suerte?, ¿el destino?, ¿pura casualidad? (esto último, lo dudo, porque como ya sabréis no creo en las coincidencias) Así que, por más que me devano los sesos no encuentro una respuesta lógica para lo que me está pasando”.

P.D.: En fin, con el tiempo todo se verá…
¡¡Un beso!!
Principessa
















