
Soy vagabunda. Vagabunda en las calles de mis sueños. Siempre ando vagabundeando entre las calles de mi pensamiento, sin encontrar ninguna salida. Las calles están sombrías cubiertas de un gran silencio, la quietud se viste de gala. Todo es un laberinto de emociones y pensamientos.
Hay muchos callejones, tantos como emociones y sentimientos hay...Camino y camino entre aquellos oscuros callejones. Siento cada una de las emociones y pensamientos con los que me encuentro en mi camino. Todos los días recorro los callejones del laberinto de mis pensamientos. Aunque un día decida hacer la misma ruta que el día anterior, nunca es igual. Todo cambia, es como si las paredes cambiaran de sentido. Aquel laberinto es tan inmenso, que tan sólo, me queda vagabundear. En fin, es lo único que se hacer con perfección, vagabundear. Soy una vagabunda de aquellos complejos caminos...
En aquellos callejones sentía paz, alegría, tristeza, paciencia, simpatía...todos ellos y muchos más que me llevarían horas y horas mencionarlos. Todos ellos, menos uno.
Me canso de vagabundear, pero es eso lo que hago a lo largo de todos los días, desde que me levanto hasta que me acuesto. Nunca dejo de vagabundear, incluso mientras duermo, en sueños ando por esos solitarios caminos sin la compañía de nadie. veces me da miedo... Oh! no! Sí, me da miedo cuando me cruzo con el peligro, el daño...el mismisimo miedo. Siempre intento salir corriendo, pero parece que el tiempo se paraliza. Un minuto parecen horas...
Pero siempre sigo caminando, nunca dejo de caminar. Saludo y vuelvo a caminar. Siento miles de emociones mientras camino...excepto...¿el más bonito o el más cruel? El amor...¿dónde te escondes? no te encuentro por ningún lado. Rózame la mejilla con un susurro cuando pases por mi vera, quizás esté tan ciega que no te veo; hazme saber que estás ahí...
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