martes, 19 de mayo de 2009

Atrapada



Hoy, cuando termine las habituales y discoordinadas clases de la facultad, me apresuré a coger el tren de vuelta a casa. Como siempre, algo me debe de ocurrir. La verdad es que suelo ser un poco patosa y encima, la humillación lo empeora todo. Pues como contaba, iba en el tren con mi amiga S, cada una íbamos en nuestro mundo, envuelta en nuestros pensamientos. No por mucho tiempo ya que debimos interrumpirlos. Un grupo de jóvenes subieron al tren, formaban un gran escándalo en comparación del casi absoluto silencio que allí residía. Eran chicos de institutos con sus uniformes “pijos”, ya que venían del colegio tan prestigioso como es el Opus. Los chicos podrían tener 17 o 18 años, aunque algunos parecían más chicos. En fin, tomaron asientos, y cómo no, justo al lado de nosotras de modo que sólo nos separaban el estrecho pasillito. Ellos estaban en su salsa, sin apenas echar cuenta en nuestra presencia. Nosotras hacíamos como la que seguíamos en nuestro mundo, aunque de vez en cuando intercambiábamos un par de frases y nos reíamos, pero ellos nos superaban, un poco más y debía hablar en voz a grito. Pero no era esto lo que quería contar de los chicos, ni mucho menos lo que iba a contar en un principio respecto a mi torpeza o más bien a mi patosa forma de actuar. En primer lugar, respecto a los chicos me impresionó sus grandes intentos recombinar colores (en este caso, hablaban de ropas, andaban diciendo lo que pensaban ponerse ese fin de semana para ir a la playa a coger un morazo à las cosas de los mentecatos jóvenes de hoy en día). Me impresionó los malos gustos que tenían ¿son así todos los pijos? (vaya tela!)Mi amiga y yo nos mirábamos y nos reíamos, con solo mirarnos sabíamos lo que estaba pensando la otra (risas). Tengo que aclarar que tanto mi amiga como yo, somos unas adictas a las compras y sobre todo, todo lo relacionado con ropas, zapatos, complementos, maquillajes…En fin, sabía que la mayoría de los chicos no tenían buen gusto para ropas y mucho menos para combinar colores, aunque siempre hay algunos que se salvan y dan gloria verlos vestir. Pero…no me había dado cuenta de que algunos son tan “zoquetes” que parecen hasta daltónicos!!!

Dios!! No sabía que me enrollaba más que una persiana escribiendo, cuando luego a la hora de hablar es todo lo contrario, apenas hablo. Bueno, pues el objetivo de escribir este spot era contar unas de las tantas cosas que me pueden ocurrir durante el día por ser tan patosa.

Iba en el tren y llegábamos a la estación SF donde debíamos bajarnos, pero cuanto más se acercaba el tren a la estación, más se alejaba el bus que debíamos coger luego de la estación. ¿Qué gran idea se nos ocurrió? Seguir hasta la próxima estación, SF-B, ya que el bus pasaría por allí pocos minutos después de que llegásemos a la estación. En fin, seguimos sentadas, hasta llegar a la estación SF-B, pero claro, algo fallaba, habíamos comprado los tickets para la estación anterior, es decir para SF, ¿cómo íbamos a salir de la estación SF-B sino teníamos tickets? “nos colamos con la gente” me dijo mi amiga. A mi estas cosas siempre me dan mucha vergüenza no vaya a ser que me llamen la atención, aunque solo fuese un día, pero aún así la vergüenza me comía por dentro.
Bajamos del tren y subimos hacia la estación ( los andenes están normal en el suelo, pero la estación esta a gran altura). Nos precipitamos para seguir a alguien y así poder pasar por esas estrechas y rápidas pequeñas puertecillas. Mi amiga logró pasar al fin, pero yo me apresuré para pasar junto a un chaval, pero tuve la gran mala suerte, de que las puertas se cerraron justo en el momento en que yo pasaba. Me quedé atrapada entre las dos puertecillas. Yo me moría de vergüenza, seguro que estaba colorada como un tomate, ¡dios, que vergüenza! quería que la tierra me tragase, quería desaparecer. Pero desafortunadamente, nada de eso ocurrió. De modo que me tuve que echar para atrás, ya que no podía pasar, y con toda la humillación en los ojos casi llorosos, tuve que pedirle a un gentil caballero que me dejase pasar con él. El hombre acepto de buena manera y me dejó pasar antes que él. Se lo agradecí eternamente. Pero la humillación aún sombreaba mi rostro. Sé que por mucho tiempo que pase, cada vez que me acuerde, la humillación volverá a mí y que me prometeré a mi misma, no volver a hacer eso. No estoy dispuesta a pasar otra humillación semejante. Aún pasado el mal ratillo y haber abandonado la estación, sentía como la vergüenza bullía en mi interior. Ahora me puedo reí, pero en aquellos instantes lo último que haría sería reirme, en aquellos instantes tenía unas ganas impresionantes de echar a llorar y salir corriendo y esconder mi rostro entre mis manos…estar sola, no sentirme atrapada entre aquellas divertidas miradas. Menos mal, que no eran muchas, sino aquello para mi sería la muerte a pellizcos XD.

0 pensamientos:

::Respétame::

::Respétame::
Si te gusta este pequeño mundo...Respétalo.

Príncipes//Princesas:

 

::Mi mundo mágico:: Un cuento perfecto...pero sin final...:: Copyright © 2009 Cosmetic Girl Designed by Ipietoon | In Collaboration with FIFA
Girl Illustration Copyrighted to Dapino Colada