viernes, 30 de julio de 2010

Un mundo de mentiras



A las chicas nos cuentan muchas historias desde pequeñas, grandes cantidades de cuentos de hadas en que las protagonistas eran bonitas princesas que esperaban ser rescatadas por sus apuestos príncipes; para luego ser felices por siempre jamás y comer perdices.

Cuando nos hacemos más mayores, nos ponen por bandeja otro manjar de amor: las novelas románticas. Sí, lo admito, yo soy una lectora asidua de novelas románticas, casi una experta. Cuando pasé mi infancia y entré en la adolescencia, me refugié en los libros que narraban bonitas historias de amor. Yo misma fui creándome sueños e ilusiones, que más tarde se convertirían en mentiras.

Cada película que vemos, cada historia que nos cuentan, nos pide que creamos en ellas. El giro al final de la historia, la declaración de amor inesperada. La excepción a la regla. Porque lo cierto es que nada de eso sucede en la realidad. Y yo vivía en un mundo lleno de sueños, cuando en realidad todo era mentira. Porque nunca vendría ese príncipe azul a rescatarme. Porque ese príncipe azul no existe. Y nunca me enamorarían como en las películas y los libros. Porque ese príncipe que nunca existió nunca vendría y mucho menos perdería el tiempo tratando de conquistarme.

Fui tan estúpida…que andaba esperando que un día viniese mi príncipe montado en su caballo lanzando declaraciones de amor. No debí creerme todas esas historias que me contaron y mucho menos las que leí. Porque siempre andábamos esperando el chico perfecto, el beso prefecto, el típico final feliz.

Luego, están todas esas situaciones en que constantemente nos convencían de que eran las chicas las buenas de la película, mientras que a los chicos directamente los tachaban de malos.

A las chicas nos enseñan muchas cosas desde pequeñas, si un chico te incordia es que le gustas. Por ejemplo, las veces en que un chico le decía cosas horribles a una chica, como en los momentos en que se reían de ella, le empujaban o simplemente no le dirigían la palabra. Directamente, te decían Cariño, sabes porque ha dicho esas cosas, esas cosas horribles…es porque le gustas. Ese niño te ha dicho esas cosas horribles porque está enamorado de ti.”

Ahí está, ahí es donde empieza nuestro problema.

¿Sabes qué significa eso? Que nos convencen, que nos programan para creer que si un chico se porta como un capullo, significa que le gustas.

Luego en la adolescencia, seguimos con lo mismo. Cuando una cita falla, ya están tus amigas diciéndote: ”¿Sabes cuál es el problema? Le gustas demasiado. Eres muy guapa e interesada. Es mucho para él. Está loco por ti. Seguro que ha perdido tu número. No te invita a salir porque le intimida tu éxito profesional. Lo hace porque ese hombre nunca ha tenido una relación seria.”

¿Por qué nos decimos estas cosas unas a otras? Puede que sea porque nos da mucho miedo y es demasiado duro admitir la evidencia que tenemos delante de nuestras propias narices.

Lo peor viene cuando nos decimos constantemente unas a otras: “Algún día conocerás a un hombre maravilloso y tendrás tu propio final feliz.” ¿Cómo podemos ser tan estúpidas?

Después de una cita inmejorable y después de pasar una noche increíble en la compañía de un hombre divertido, siempre esperamos su llamada, siempre esperamos que haya una segunda vez, siempre esperamos a la siguiente cita.

Pero nos quedamos esperando su llamada. Él no vuelve a llamar. Entonces empezamos a dudar de si deberíamos llamarlo nosotras o si deberíamos buscarle al lugar donde suele reunirse con los amigos, etc.

Y luego vienen las diversas versiones de tus amigas:

- No lo hagas. Te llamará. Después de tener la primera cita con mi chico tardó 10 días en llamarme.

- Pues yo tuve una cita y como él no me llamaba, le llamé yo. Ahora estamos juntos.

Esto hace volvernos locas y sin saber qué hacer, hasta que tomamos una decisión, la mayoría de las veces, una decisión equivocada.

Estamos tan obsesionadas por encontrar nuestro final feliz, que nos olvidamos de leer las señales; las que diferencian a los que nos quieren de los que no, a los que se quedaran de los que se irán. Y es posible que ese final feliz no incluya al hombre ideal, puede que, seas tú recomponiéndote y volviendo a empezar, liberándote para algo mejor que puede haber en tu futuro. Puede que el final feliz sea simplemente, pasar página. O puede que el final feliz sea saber que a pesar de todas las llamadas no devueltas, de todos los desengaños, las meteduras de patas y las señales malinterpretadas, a pesar de todo el dolor y el bochorno, nunca perdiste las esperanzas.


P.D.: Lo siento. Se acabaron las perdices...
                                       ...Pero, ¡hay pollo! jajajaja =P

¡Besos!

Principessa

8 pensamientos:

Anónimo dijo...

¡Ey! ¡Pues si que te sabes bien el guion de la película "¿Que les pasa a los hombre?"! ¡Eres todo un fenómeno haciendo blogs utilizando los propios guiones de tus películas favoritas! ¡Y ahora creete que es un cumplido! Eso tambien puedo hacerlo yo. Que te vaya bien con tu Super Blog de Princesita Tonta y Engreida!

Betzabé on 30 de julio de 2010 a las 22:05 dijo...

Ughh primero que nada, qué persona más desagradable es el que comentó arriba. Tan cobarde que ni para poner su nombre. Típico.

Y segundo...

Me encantó el post!!! Bueno, sabrás que yo no creo en eso, que no pienso que en alguna parte exista alguien que me conocerá y se perderá de amor por mí. Peeero algún día lo creí, algún día pensé que cuando me enamorara de alguien todo sería flores y arco iris.

No sé, creo que todavía sigo pensando que existe la probabilidad, por más pequeña que ésta sea, de que algún día un hombre diferente a todos los otros llegue y así... pero obvio ya esa parte de mi cabeza es extremadamente insignificante en comparación con mi idea de que eso jamás va a pasar.

Pero no sé por qué cambiaste tú de opinión. Sería bueno conocer la respuesta, pero tampoco creo que nos la vayas a decir así que...

Después de mi comentario enorme, yo me voy. Cuídate!!!

Unknown on 30 de julio de 2010 a las 22:57 dijo...

Llevo un par de semanas pensando exactamente en lo mismo. a veces soy tontas perdidas, pero perdidísimas.

Anónimo dijo...

Querida amiga.
Trás leer tu post, no he podido evitar dejar mi comentario.
Mira, cuando eramos jovenes es lógico que nos alimentaran de fantasias y cuentos de hadas, como a los hombres se les alimentaba con "eres un hombre, no debes llorar", etc...
Pero sabes, admiro tanto a las mujeres, la capacidad de lucha que tenemos, no nos importa ni desanima llevar un hogar, hijos, un trabajo y todo lo que se nos ponga por delante.
Es admirable, de veras.
Y el amor, tan solo es eso. AMOR.
El amor no es una utopía, todos aspiramos a encontrarlo, y tal vez mas tarde de ese encuentro, lo perdamos y nos sintamos hundidas, tragicamente abatidas.
Solo por un instante con la persona que amo, renunciaría a todo.
Pues no, el amor es el motor de la vida, sí. Pero lo realmente importante eres tú, que te realices como persona, que encuentres verdaderos valores, que nadie te destruya, ni por dentro ni por fuera.
Aprender de los errores propios, saber pedir perdón y saber de veras quien bien te quiere.
Si algún día, en mitad del camino, alguien te descubre y ve en tí todo esa maravillosa mágia que desprendes; lanzate sin míedo.
La esperanza jamás la pierdas, pero tampoco dejes que la vida pase por tí, sin vivirla...
Un abrazo de corazón.

Niki on 31 de julio de 2010 a las 14:07 dijo...

La verdad q a mi las perdices... nada como un buen pollo :P

Jo Grass on 1 de agosto de 2010 a las 16:11 dijo...

Estoy de acuerdo con NIki: las perdices me dan grima; mucho mejor el pollo al ast. En fin, tienes razón en todo lo que argumentas pero, afortunadamente, una crece y se da cuenta que si hay consexión con un tío no espera 10 días para llamarte ni te castiga diciéndote cosas horribles; eso resulta demasiado adolescente, y hasta las adolescentes ya prescinden de ello.

Hace un año, al iniciar este blog, escribí un relato que llevaba por título: Pero, ¿Qué azul ni que príncipe? , que ilustraba perfectamente esta reflexión que haces hoy.
Requetebesos

Principessa on 2 de agosto de 2010 a las 21:07 dijo...

En primer lugar, tengo que decir que claro que me he basado en la película "¿Qué le pasa a los hombres?". Era perfecta para hablar de este tema que hacia bastante tiempo rondaba en mi cabeza y no encontraba las palabras exactas para explicarlo. Y con esto, veo que me habéis entendido de maravilla, porque no todo es de la peli, también lleva mi huella. Y me alegra mucho vuestros consejos, porque me fortalecen cada vez más.

Anónimo - Esto es para ti, si vuelves por aqui. "Pues claro que me gustan los cumplidos. Pero por supuesto no del tipo del que me has dado. Lo siento. No soy perfecta, por lo tanto no puedo agradar a todo el mundo. Solo quiero que sepas una cosa, te guste o no, mi Super Blog va a seguir siendo tal como es y no me importa que yo sea -una princesita tonta y engreída- porque quienes me conocen, saben perfectamente como soy y por supuesto habrá todo un abanico de opiniones. Pero lo que si está claro, es que hay personas a las que le gusta como soy y a quienes no le gusten ya saben donde está la puerta. ¿Todo claro? Yo no obligo a nadie a estar junto a mí y mucho menos a dejar su huella de modo tan desagradable". Gracias por tu comentario, porque de cada error que se comete, se aprende una lección.


Betzabé, Dry Martini, Mayte, Nikki, Jo Grass- Muchisimas gracias por vuestro apoyo. Me supongo que todas despertamos de este dulce y encantador letargo tarde o temprano.

Gracias a todas!! Besitoos!!

Principessa on 2 de agosto de 2010 a las 21:08 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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Si te gusta este pequeño mundo...Respétalo.

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