Siempre he sido de esas personas que le gusta guardar algunas cosas, “por si acaso” vuelve a necesitarla. Siempre he sido de esas personas que llevan encima un montón de cosas, “por si acaso” las necesita o alguien las necesita. Siempre he sido así, y por mucho que me hayan dicho o por mucho que yo haya intentado cambiar. No lo he conseguido. Sigo siendo de la misma manera, año tras año.
Iba a empezar ha hablando sobre algo que me ha pasado, pero antes que nada; me gustaría hacer referencia a algo.
Desde hace bastante tiempo, pertenezco a un muy reducido grupo formado por cuatro lectoras asiduas, El club del libro, lo llamé yo. Somos cuatro personas muy conocidas y entre quienes nos vamos intercambiando libros, de modo que todas nos hemos leído casi los mismos libros y luego nos sentamos a conversar sobre ellos. Esto me encanta. Me encantan los libros, me encanta leer, me encanta sentarme con alguien a hablar sobre libros que conozcamos en común o que no los conozcamos todas.
Pues bien, hace un par de días que andaba haciendo limpieza. No es que no me guste limpiar, lo cual no me desagrada; solo que no me gusta que me digan qué es lo que debo tirar o lo que no, ya sea por que esté viejo o simplemente porque “no valga”. Para mí, casi todo puede valer, a no ser que sea o esté demasiado viejo y sea inutilizable. Entonces, va a la basura directamente. Pero mientras sea algo material y que se pueda aprovechar o simplemente guardarlo, “por si acaso” vuelve a hacer falta, yo lo guardo.
Esto es una pequeña explicación, para que se puedan hacer una idea de cómo funciono. Pero el asunto de mayor importancia viene ahora. Cómo sabéis a mi me encanta los libros y leer. Pues bien, tenía guardado, casi escondido, un folleto en el que publicaba una serie de libros, todos de mi gusto y de los cuales algunos ya los había leído; mientras que otros aún seguían en la lista de espera. Hacía bastante tiempo que tenía ese folleto, pero nunca me atreví a tirarlo, porque ahí tenía los títulos, resumen y portada de los libros. Pues hará cosa de un par de semanas o menos, que me dio por sacarlo de su escondrijo y ponerlo en un lado de la estantería donde tengo colocado todos los libros. A mí me parecía que ése era su lugar correcto.
En fin, como decía antes, hace un par de días estuve de limpieza en la habitación de estudio dónde está esa gran estantería llena de libros y CDs; y donde yo había colocado tan felizmente aquel folleto junto a las colecciones de libros. Todo iba bien, entre mi hermana y yo estábamos limpiando esa habitación y no hubo ningún problema; hasta que encontró ese folleto. ¡Maldita sea la hora que decidí sacarlo de su escondite! ¡Para qué tuvo que dar con él!
- ¿Esto qué es?.- preguntó indignada y medio enfadada al mismo tiempo que hacía trizas mi preciado folleto entre sus manos.
Al parecer a mi hermana no le hace mucha gracia que tengamos allí una gran cantidad de libros recopilados entre mi madre y yo. Pero como a ella no le atrae la idea de coger un libro y leérselo, pues ya empieza a enfadarse porque hay que ver que nosotras tenemos muchos libros y que dejemos de comprar libros y bla bla bla… Pero lo que no se da cuenta es que la gran mayoría de libros que tengo, es que me lo regalan ya sea por mi cumpleaños, mi santo o por Reyes. Son muchos, sí. Pero tengo que decir, que afortunadamente, me he visto que me han regalado hasta cuatro libros un mismo día…y cuatro libros juntos hacen bastante bulto.
- ¿Qué haces?.- pregunté horrorizada y llena de furia.- Eso es mío y no tienes por qué partirlo.- dije con una débil voz, entre lágrimas.
- Si esto no vale, a la basura…¿para qué quieres esto?.- volvió a responder ella, con un deje de rencor.
- Sí que vale, era mío. Devuélvemelo.- dije arrebatándoselo de las manos antes que lo destrozara más aún. ¿Dónde iba yo a conseguir otra vez un folleto igual como ese? Así que con las prisas, lo guarde, para más tarde volver a esconderlo, lejos del alcance de mi hermana.
Estaba muy enfadada y debió de pasar bastantes horas, antes de que se me pasara la furia que sentía. Y ano volví a acordarme del folleto, hasta hoy.
Salí corriendo, en cuanto me acordé. Abrí el cajón donde lo había guardado, pero allí no había ni rastro de él. Vacié el cajón y la cajonera entera, buscando algún pedacito del folleto. Nada. Allí no había nada. Seguro, que la muy… de mi hermana, me lo quitó para tirarlo.
Aún sigo enfadada. Pero esa me va a escuchar cantarle las cuarentas en cuanto se despierte de su tranquila siesta.
¿Qué pensáis vosotros de esto? Sé que solo es un folleto, pero era muy importante para mí, sino no lo hubiese guardado con tanto ímpetu; porque sabía de sobra que si lo dejaba a la vista, me lo tirarían a la basura. Y para una vez que decido confiar en que no me lo tirarán, me encuentro con esto. ¡Vaya gracia!
¡Un beso!
Principessa


2 pensamientos:
hola!!queria decirte que soy nueva aquie!!empeze a leer esto ahora!!me llamo aldana y soy de argentina buenos aires!!me encanta como te puedes expresar aqui!!bueno opino que tu hermana no tenia ningun derecho a hacer lo que hizo, auq a ella le paresca un simple papel,para vos era muy importante, asi que nno lo debio hacer!!estoy a favor de que te sientas mal!!bueno.. besoo
Hola!
Yo pienso que cada uno valora las cosas a su modo ya que no a todos nos gusta lo mismo, pero debio de respetar el hecho de que eso no le pertenecia a ella, sabes mi papá es igual el ve algo y loo rompe y no se detiene a preguntar si sirve o de quien es (imaginata que rompa algo que no me pertenece! en que problema me meteria)
...bueno espero que estes bien!!
salu2 desde slp mex!
Adios! :D
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