
Hace unos días, fuimos mi hermana y yo a dar un paseo por el centro del pueblo y así, ver tiendas. Algo que nos gusta muchísimo a las dos. ¿A quién no le gustaría?
Entre tiendas y tiendas, vimos bonitas y coloridas ropas, finos complementos y una gran variedad de zapatos. Las dos estábamos como locas contemplándolo todo. Como si fuese la primera vez que entrabamos en esas tiendas, cuando en realidad es que nos faltan dedos para contar las veces que hemos ido.
Entre tiendas y tiendas, vimos bonitas y coloridas ropas, finos complementos y una gran variedad de zapatos. Las dos estábamos como locas contemplándolo todo. Como si fuese la primera vez que entrabamos en esas tiendas, cuando en realidad es que nos faltan dedos para contar las veces que hemos ido.
Pero algo cambia en el transcurso del tiempo desde ese día hasta el día de hoy.
Siento que mi hermana está algo tirante conmigo, parece que un pequeño y débil muro se ha erigido entre nosotras, a pesar que nos sigamos dirigiendo la palabra. Esto no me gusta absolutamente nada. Parece que en cierto modo, somos enemigas. Esto no es lo que yo esperaba…¿o quizás si? Hacía bastante tiempo que esto acechaba mi espalda ¿cuánto tiempo esperaba yo que pasaría hasta este momento? La verdad es que me lo veía venir…pero no tan deprisa.
No me queda más remedio que pensar que esto se debe a un “incidente desafortunado” que ha ocurrido; ¿o quizás afortunado? Es a esta idea a la que me aferro, porque no me imagino otra razón por la que mi hermana esté así conmigo. Me siento totalmente estúpida, culpable e incompetente.
No esperé que alguien tan cercano a mí, diera con mi blog y lo leyera. La verdad es que este blog empecé a escribirlo de modo que pudiese escribir lo que sentía y no escribirlo en hojas de papel para evitar que estuviese a la vista de quienes me rodean e invadieran mi “intimidad”; además de la urgente necesidad de escribir y escribir.
Lo cierto es que más o menos, me lo esperaba y no me lo esperaba. Me lo esperaba porque en los últimos meses he escrito más de lo normal, y tarde o temprano algo sospecharían y la curiosidad picaría. No me lo esperaba porque, aunque lo supieran, yo esperaba que no fuesen a meter las narices donde no les llaman. Pero no fue así…
Y ahora, aquí estoy, las lágrimas bañan mi rostro y no tengo ni la remota idea de qué es lo que le ha molestado a ella, si es el hecho de que haya contado alguna cosa mía, si es el hecho de que la haya mencionado a ella en esto, si es el hecho de que haya dicho algo de ella (lo cual si lo he hecho, pero de modo cariñoso, para nada con malas intenciones), si es el simple hecho de que tenga un blog… ¡o yo qué sé! No tengo ni idea. Sin embargo, mi cabeza no deja de dar vueltas. Hace unos cuantos días que estoy inquieta y me siento fatal. No quiero ganarme la enemistad de mi hermana ya que es la única que tengo; y no me gustaría perderla por nada en el mundo por una tontería.
Siento que mi hermana está algo tirante conmigo, parece que un pequeño y débil muro se ha erigido entre nosotras, a pesar que nos sigamos dirigiendo la palabra. Esto no me gusta absolutamente nada. Parece que en cierto modo, somos enemigas. Esto no es lo que yo esperaba…¿o quizás si? Hacía bastante tiempo que esto acechaba mi espalda ¿cuánto tiempo esperaba yo que pasaría hasta este momento? La verdad es que me lo veía venir…pero no tan deprisa.
No me queda más remedio que pensar que esto se debe a un “incidente desafortunado” que ha ocurrido; ¿o quizás afortunado? Es a esta idea a la que me aferro, porque no me imagino otra razón por la que mi hermana esté así conmigo. Me siento totalmente estúpida, culpable e incompetente.
No esperé que alguien tan cercano a mí, diera con mi blog y lo leyera. La verdad es que este blog empecé a escribirlo de modo que pudiese escribir lo que sentía y no escribirlo en hojas de papel para evitar que estuviese a la vista de quienes me rodean e invadieran mi “intimidad”; además de la urgente necesidad de escribir y escribir.
Lo cierto es que más o menos, me lo esperaba y no me lo esperaba. Me lo esperaba porque en los últimos meses he escrito más de lo normal, y tarde o temprano algo sospecharían y la curiosidad picaría. No me lo esperaba porque, aunque lo supieran, yo esperaba que no fuesen a meter las narices donde no les llaman. Pero no fue así…
Y ahora, aquí estoy, las lágrimas bañan mi rostro y no tengo ni la remota idea de qué es lo que le ha molestado a ella, si es el hecho de que haya contado alguna cosa mía, si es el hecho de que la haya mencionado a ella en esto, si es el hecho de que haya dicho algo de ella (lo cual si lo he hecho, pero de modo cariñoso, para nada con malas intenciones), si es el simple hecho de que tenga un blog… ¡o yo qué sé! No tengo ni idea. Sin embargo, mi cabeza no deja de dar vueltas. Hace unos cuantos días que estoy inquieta y me siento fatal. No quiero ganarme la enemistad de mi hermana ya que es la única que tengo; y no me gustaría perderla por nada en el mundo por una tontería.
Y hoy, entre vuelta y vuelta, apareció ella. Llegaba de trabajar. Yo estaba estudiando, deje de hacerlo cuando llegó y la saludé como todos los días y le pregunté qué tal fue el día y qué es lo que hizo. Todo parecía normal, exceptuando la “distancia” que había entre las dos.
Pero algo totalmente inesperado ocurrió. Algo que yo no me esperaba ni por asomo. Algo que ni siquiera me merecía. Pero ahí estaba ella frente a mí con una caja entre las manos. “Te he traído un regalo, aunque no sé si te lo mereces. Pero aún así, es para ti” decía ella mientras dejaba la caja en la mesa frente a mí.
No podía ser. Eso no podía estar pasando. Después de lo que yo había hecho, por no decir, lo mal que me sentía y me siento. Eso no era para mí. Así que intenté rechazarlo de un modo respetuoso. Pero no. Ella se negó, estaba empeñada que aquello era para mí. No tuve más remedio que aceptarlo dibujando una débil y tensa sonrisa (ya que seguía pensando que aquello no era para mí. No me lo merecía.) Eran unas sandalias. Pero lo más impresionante fue que eran las mismas sandalias que días antes vimos en una de las tiendas y a mí me gustaron muchísimo. Obviamente, me gusta recibir sorpresas y más si son este tipo de sorpresas que no me las espero; porque nunca las pedí y sin embargo me las regalan. Pero este regalo es diferente. Claro que me gusta, era algo que yo quería. Pero me gustaría muchísimo más si me lo hubiesen regalado cuando ciertamente me lo merecía. Ahora no es el momento perfecto. No. Ese regalo no es para mí. Y sé que cada vez que me ponga las sandalias, me acordaré de estos momentos. Me conozco lo suficiente como para saberlo de antemano.
Así, que con este post, lo que intento decir además de contar esto, la verdadera intención es disculparme ante todos vosotros por haber ofendido (no con mala intención) a mi hermana. Y sobre todo, decirle “Lo siento. Perdóname” a ella. Porque sé que ella volverá a visitar mi pequeño mundo no tan mágico, puesto que lo que he hecho es meter la pata como siempre; no sé cómo me las apaño pero siempre es así.
Pero algo totalmente inesperado ocurrió. Algo que yo no me esperaba ni por asomo. Algo que ni siquiera me merecía. Pero ahí estaba ella frente a mí con una caja entre las manos. “Te he traído un regalo, aunque no sé si te lo mereces. Pero aún así, es para ti” decía ella mientras dejaba la caja en la mesa frente a mí.
No podía ser. Eso no podía estar pasando. Después de lo que yo había hecho, por no decir, lo mal que me sentía y me siento. Eso no era para mí. Así que intenté rechazarlo de un modo respetuoso. Pero no. Ella se negó, estaba empeñada que aquello era para mí. No tuve más remedio que aceptarlo dibujando una débil y tensa sonrisa (ya que seguía pensando que aquello no era para mí. No me lo merecía.) Eran unas sandalias. Pero lo más impresionante fue que eran las mismas sandalias que días antes vimos en una de las tiendas y a mí me gustaron muchísimo. Obviamente, me gusta recibir sorpresas y más si son este tipo de sorpresas que no me las espero; porque nunca las pedí y sin embargo me las regalan. Pero este regalo es diferente. Claro que me gusta, era algo que yo quería. Pero me gustaría muchísimo más si me lo hubiesen regalado cuando ciertamente me lo merecía. Ahora no es el momento perfecto. No. Ese regalo no es para mí. Y sé que cada vez que me ponga las sandalias, me acordaré de estos momentos. Me conozco lo suficiente como para saberlo de antemano.
Así, que con este post, lo que intento decir además de contar esto, la verdadera intención es disculparme ante todos vosotros por haber ofendido (no con mala intención) a mi hermana. Y sobre todo, decirle “Lo siento. Perdóname” a ella. Porque sé que ella volverá a visitar mi pequeño mundo no tan mágico, puesto que lo que he hecho es meter la pata como siempre; no sé cómo me las apaño pero siempre es así.
¡¡Un beso!!
Principessa


5 pensamientos:
Y como se suele decir, ¿no crees que te estás haciendo la picha un lio?
(¿es así la expresión, no? bueno, más o menos).
A ver, alma de cántaro, quizás tu hermana no tenga esa actituz contigo por culpa de que haya visto algo en este blog, quizás es por alguna cosa que le haya pasado a ella ajena a ti y a esto y tú te estés creando tu propia película.
Si no escribiste nunca nada malo de ella ni nada que le pudiese ofender, quizás es que ella esta así por alguna otra razón y por lo que sea no te lo quiere contar. ¿Mal de amores, quizás?, ¿problemas en el trabajo?,....
Porque si en el hipotético caso (¡uy! mira, si parezco inteligente y todo al hablar xDD) de que le hubiese parecido algo mal del blog, no te hubiese comprado las sandalias. Al menos eso sería lo "normal", no?
A no ser, que con ese regalo sea su forma de pedirte disculpas.
Bueno, sea como sea, sal de dudas, que tampoco es plan de que te estés amargando. Pregúntale delicadamente si algo le pareció mal de lo que escribiste aqui, y si es así pues hazle ver que esa no era tu intención, que tú sólo querías desahogarte sin molestar a nadie.
¡Pero no te preocupes mujer! ^_^
Un besoOoO!!
Gracias Príncipe Azul desteñido!!! Quizás sea eso que dices, que esté así por alguna cuestión suya y lo haya pagado conmigo.
En cuanto a lo de las sandalias, quizás sea una disculpa, la verdad es que no me extrañaría, con lo modesta que es jajaja :D
E intentaré no preocuparme y le preguntaré delicadamente qué es lo que pasó ;)
¡¡Un besooo!!
Yo opino que le preguntes por qué está así. Como se quieren mucho segurito te lo dice todo.
Mi hermana y yo casi nunca peleamos, pero cuando lo hacemos, le digo: "ya déjate de tonterías" y nos hablamos otra vez... pero bueno, se nota que ustedes no son así, no son como de "no seas payasa", así que yo te recomiendo que hables con ella.
Aww... me gustó mucho la primera imagen.
Ah, y perdón por no haber venido antes, es que no he tenido nada de tiempo.
Pequeñaja, no pasa absolutamente nada!!! mi mundo esta abierto siempre que quieras venir jajajaja
Ya por lo menos, estamos otra vez normal, como siempre, ya no la veo tan distante...espero que no cambie :D
Gracias por venir, Bet!!
¡¡Un besooo!!
¡Hola!
Respecto a tu hermana creo que puede tener varios motivos para estar distante, puede ser que leyera tu blog y se sintiera ofendida, que simplemente no le guste la idea de que te expongas en un blog, que tuviera sus propias preocupaciones o problemas, etc. Lo gracioso y raro es que a pesar de estar enfadada contigo y distante le sobra corazon para hacerte un regalo que puede que te lo merecieras o no. ¡Es estupenda! ¡Yo quiero una hermana asi! jajajajaja
Respecto a ti y a tu blog, pienso que debes escribir sobre ti, hablar sobre ti, no involucrando a tu familia en esto, sobre todo si sabias o percibias que tu hermana se pasaria por aqui. Puede que escribieras algo sobre ella o no, pero si hay algo sobre ella y lo ha leido, puede ofenderse, quizas no, y no es plan que acabeis enfadadas por una estupidez como esta, por un estupido blog, me entiendes.
Bueno, habla con ella, intenta ganarte su confianza y preguntale que le ocurre, puede que te habra su corazon. Espero que lo soluciones con ella. Chao
Publicar un comentario