Quedamos a las once menos cuarto. Eran las once menos cinco. Andábamos dándonos los últimos retoques antes de salir de casa. Los segundos volaban. Teníamos que ir a buscar a mi amiga C aún. Salimos de casa. “Tendremos que echar una carrera” decía mi hermana C mientras cerraba la puerta. Yo resoplé. No me gusta estar haciendo carreras por ahí cuando estoy bien vestida y arreglada para salir. “Bueno…· dije a mala gana. “Corremos y cuando se acerque algún coche nos detenemos, ¿vale?” dijo mi hermana apresuradamente cuando bajábamos mi calle a toda prisa. Si no nos dábamos prisa no llegaríamos a tiempo. Comenzamos a correr. Cuando veíamos algunos faros que nos alumbraban a lo lejos, advertíamos la cercanía de los automóviles. Así que solo nos quedaba reducir la velocidad hasta adquirir unos pasos ligeros. Un móvil sonaba. El móvil de mi hermana, yo deje el mío en casa. Era mi amiga V. Ella estaba ya en la parada esperando a que llegara el bus. ¡Uff!. Esperaba el mismo bus que nosotras (C, mi hermana y yo) deberíamos coger en la próxima parada. Aún seguíamos corriendo. Casi llegamos a casa de C. El camión que recoge la basura por las calles se interpuso en nuestro camino. Nosotras intentamos aminorar la carrera. Pero íbamos tarde de tiempo. ¡Al diablo con todo! Corríamos y corríamos. El individuo que conducía aquel apestoso trasto tocaba la bocina repetidas veces al vernos correr como locas a aquellas horas de la noche. Jajajaja. Casi ya estábamos en la calle de C. Gracias a Dios que no estaba muy lejos de mi casa (a unos diez minutos a pasos lentos). Pero aún quedaba el camino hacia la parada de bus, es decir bajar la larguísima calle de C. Yo sentía como mi estómago se revolvía, acababa de cenar, así que imagínate. Estaba Exhausta, con “E” mayúscula. Llegamos a casa de C. Menos mal que ella nos esperaba en su puerta de entrada. Yo estaba Hiperventilando, con “H” mayúscula otra vez. Fue la carrera más agitada que he hecho, creo. Porque corría y corría y mientras tanto luchaba por “mantener” la compostura. Al fin, caminábamos ligeramente calle abajo hacia la parada. Mientras tanto parloteábamos y nos poníamos al día con las últimas novedades.Ciertamente, yo creía que no llegaríamos a tiempo de coger el bus. Pero al final debimos echar una última y breve carrera hacia la parada para llegar justo a tiempo cuando el bus paraba para recoger a sus pasajeros. ¡Uff! Menos mal que llegamos a coger el bus. Y por supuesto V ya estaba subida esperándonos y guardándonos asientos.
P.D.: después de tanto jaleo llegó la calma y el disfrute de la noche…

2 pensamientos:
Uy, yo una vez quedé con un amigo a las tres y a esa hora apenas estaba terminando de maquillarme... eché una carrera desde mi casa hasta la parada del bus y otra desde el lugar donde me dejó el bus hasta el cine... lo peor fue que la calle estaba en subida y cuando llegué al cine ya sólo tenía un pulmón.
Y eso que estaba en mezclilla y tennis...
Besos, guapa!!!
jajajaja muy divertida tu historia!!! jajaja la verdad es que acaba una "destrozada" al hacer una de esas carreras y todo para que te vean las mismas personas que suelen verte todos los dias y de cualquier modo vestida y peinada jajajaja
Besos!!!
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