
Neverland: país donde todos los sueños se hacen realidad, donde reside la paz y el amor, en lugar de la guerra, la ambición y los celos. Es aquel país donde toda princesa desea vivir, por su belleza, tranquilidad, naturaleza…por la cortesía que hay en el interior de esos valientes corazones de sus caballeros y en los frágiles corazones de las princesas. Es el lugar donde todo es posible y nada es imposible. Donde nunca jamás podrás decir “nunca” a tus deseos y sueños… En este país, tan sólo se escuchará decir “nunca” cuando se habla de olvidar algo o alguien…Nunca, nunca olvidas ese algo o a esa persona que supo encender la chispa de tu corazón… nunca es demasiado tiempo para dejar un deseo o un sueño a un lado a la espera de que llegue su momento. Nunca olvidas lo felicidad que te embarga en este país, Neverland.
El fin de semana pasó entre una mezcla de momentos rápidos y momentos lentos, muy lentos… siempre estaba haciendo algo, ocupada, pero mi mente vagaba de un lado a otro, de un pensamiento a otros. Pero cómo no, él siempre estaba ahí. Sería extraño, no sería yo, si él no estuviese en todo momento en mi mente. Es como si el formara mi otra mitad, me he acostumbrado a vivir con su recuerdo en mi mente.
Normalmente, cuando estoy en mi mundo, Neverland, y vuelo sin rumbo, siempre imagino que él está conmigo, a mi lado, y yo le hablo y le hablo sin parar y le pregunto mil cosas para poder escuchar su melódica voz. Cuando él “está” conmigo, todo es perfecto, es tan bonito que nunca me gusta despertar y toparme con esta fría realidad…tan dura y sombría. Todo se oscurece, como si el mal se apoderara de este mundo y se expandiera como una mortal enfermedad. Es horrible la sensación que se me queda en el cuerpo después de dejar toda mi fantasía para enfrentarme a esta cruel realidad. A veces pienso… y me gustaría que se detuviese el tiempo cada momento que estoy junto a él. Es precioso. Es como un tesoro que deseas que dure para toda la vida.
Ayer, fue un día lo bastante normal, aunque con alguna que otra alteración de este loco corazón. Aunque a penas compartí clases con él (porque los lunes, a penas nos vemos), pero aún así, lo vi al salir de una clase, él estaba dejado caer en la pared esperando para entrar a la clase de la cual yo salía. En esos momentos lo busqué con la mirada hasta que mi mirada se cruzó con la suya seguida de una gran sonrisa por ambas partes. Fue uno de esos instantes en los que sientes que se paraliza el corazón y todo se nubla a tu alrededor, como si solo existiese él y yo. Es uno de esos momentos en los que me gustaría parar el tiempo y no dejar de mirarle.
Luego, a la salida de las clases, estaba esperando a mi amiga y llegó él y ya estuvo un ratillo hablando conmigo. Me empezó a latir el corazón de tal modo que temía que se escuchase los frenéticos latidos de este agitado corazón. Fueron pocos minutos, pero fueron los mejores minutos del día, cuando yo estaba completamente feliz.
Pero todo esto pronto tendrá que acabar….lo presiento. Todas estas cosas bonitas y llenas de dulzura y amor, tan sólo ocurren en Neverland…aquel mundo en el que me sumerjo cuando la realidad no responde como me gustaría. Sé que no siempre el mundo es como uno quiere, pero aún así, me gustaría que fuese de otro modo completamente distinto. Pero como esto es imposible porque las circunstancias no lo permiten, prefiero soñar en mi mundo….Neverland.
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