Hace ya un poco más de una semana que estoy en mi tierra, pero la verdad es que he andado algo liada como para sentarme un ratillo a escribir. Ya sabeis, tenía que descansar y reponer fuerzas, deshacer las maletas y visitar a mi familia. Aunque hubo un día en que me senté a escribir esto y pensaba publicarlo, cuando me llego la mala noticia de que tenía un familiar hospitalizado y que andaba "más para allá que para acá". Desde entonces no he vuelto a tocar un ordenador, hasta que me comunicaron que se encontraba fuera de peligro. Gracias a Dios que ya se va recuperando. Y aqui estoy, para contar un poco por encima mi experiencia en tierra extraña.
No sé precisamente por dónde empezar, porque son muchas cosas que contar y decir. Pero bueno, empezaré por los cimientos, por el principio.
En un principio sentía miedo a lo desconocido, a pesar de sentir ganas de ver algo totalmente nuevo y diferente a lo acostumbrado. Ansiaba un cambio como éste a pesar de mis temores.
Fue cuando me vi en aquel asiento sentada cuando fui consciente de que ya no había marcha atrás. Aquí todo era mirar y caminar hacia adelante como los de Alicante. Éste era mi primer vuelo y estaba algo nerviosa y bastante tensa. Tanto, que me sorprendió cuando aquel “bicharraco” comenzó a tomar velocidad al mismo tiempo que subía mi adrenalina hasta tal punto, que nunca experimenté. Al principio me negaba a mirar constantemente por la ventanilla, la cual estaba justo a mi lado. Temía las alturas, me da pánico las alturas y mucho más si estoy en movimiento. Pero luego me detuve a pensar y pensé que me estaba perdiendo esas vistas tan sorprendentes, las cuales no podría verlas en cualquier momento; por lo tanto, tenía que aprovechar aquella oportunidad. Y así fue como me vi mirando hacia abajo no sin cierto temor dentro de mí. Lo que más temía eran aquellos momentos de turbulencias o cuando veía como el ala se inclinaba. Ahí me negaba rotundamente a mirar fijamente. Pero por lo demás, todo fue bien y unas vistas increíbles. Ya solo quedaban los nervios de pisar aquel suelo tan deseado. Londres. Ese era mi destino por todo ese tiempo.
Podría decir miles de cosas sobre Londres y nunca acabar. Pero, desgraciadamente, no puedo decir todas esas cosas aquí, porque sé que terminaría matando a alguien de puro aburrimiento. Así que me limitaré a decir que es una ciudad increíble y que aconsejo que la visiten todas aquellas personas que les gustan las grandes ciudades y que aún no la han visto, y quien si la ha visitado, ya sabrá lo que hay allí, pero también les animo a que vuelvan.
Siempre se ha dicho que las grandes ciudades pueden causar dos efectos totalmente opuestos en cada individuo que la visita: puede gustarle mucho hasta tal punto de enamorarse de ella o no gustarle absolutamente nada y llegar a odiarla. Yo personalmente, prefiero las pequeñas ciudades o algún pueblecito más tranquilo; ya que sé que estando en una gran ciudad llegaría a acumular tal estrés que me volvería loca. La verdad es que no soy tanto de “grandes ciudades”. Pero hablando de estos dos efectos que venía mencionando anteriormente, yo obviamente, respecto a Londres pertenezco al primer grupo. La verdad es que me encantó, me enamoré de ella tan solo llegar allí. La única pega que pongo y es lo que más trabajo me llevaría acostumbrarme, al igual que cualquier otra persona, es el tiempo y las comidas.
Yo de por sí, soy bastante delicada con las comidas, pero allí, yo no he visto comidas más horribles. Es más, aún no me cabe en la cabeza cómo aquellas personas pueden mantenerse en pie y alimentarse de semejantes porquerías. La comida era lo peor que llevaba, pero más o menos me las apañaba. Así que cuando he vuelto a España, todo lo que quiero es comer buena comida. En cuanto al tiempo, la verdad es que me iba a volver “majareta perdía”, ya que al principio casi nunca acertaba con las ropas; hasta que ya le cogí el truco. Aunque lo peor eran los cambios de temperaturas del metro. Como que me pillé un resfriado ¡de mil demonios!, que no se me ha pasado hasta que no he estado un par de días en España. Me supongo que si me hubiese llevado allí más tiempo, hubiese llegado el momento en que me acostumbraría tanto al tiempo (más o menos, porque es bastante impredecible) y las comidas.
Sin embargo, me encantó todo lo que he visto. Cada uno de los museos visitados, los parques son preciosos (si hubiese podido, me hubiese traído uno para mí), sus calles abarrotadas de gente de diferente procedencia, los mercadillos llenos de gente y de artículos tan variados… Vamos que no me arrepiento de haber realizado este viaje, más que nada por la gente tan maravillosa y acogedora que he conocido allí; pero siempre pensando en toda la gente querida que dejaba atrás. Volvería a repetir este viaje con los ojos cerrados, sin duda.
Hoy, solo os contaré esto, porque espero que poco a poco pueda contaros algunas anécdotas ocurridas que son dignas de ser contadas. Espero de todo corazón que todo haya ido igual de bien o mucho mejor aún en vuestro mundos. ¡Os he echado mucho de menos! =D Espero poderme poner pronto al día con vosotros para quedarme quietecita por una buena temporada; porque ya estoy pensando cual va a ser mi próximo destino: Roma. Ya os contaré más adelante sobre esto.
¡Saludos y muchos abrazos!
P.D.: Quería dar las gracias a esas personas que han estado ahí en mi ausencia, porque se merecen esto y mucho más ¡Gracias por estar ahí en mi ausencia! ¡Un millón de gracias! Tan solo espero que la espera se os haya hecho leve.
¡Un beso enorme!
Principessa


4 pensamientos:
Siii!!! Me ha encantado tu ultimo párrafo!!! Al fin estás aquí. Espero que te lo hayas pasado muy bien, y que te pongas pronto al día.
Y gracias por seguir mi blog del "libro"... Prometo que pronto seguiré.
Por último decirte que me alegro mucho que tu familiar ya esté fuera de peligro. No se si has leido todas mis entradas desde que te marchastes pero también he pasado por algo así estos días. Gracias a Dios salió del coma y está recuperándose poco a poco.
Un beso!!
Me alegro muchísimo que hayas disfrutado del viaje, a pesar de la comida y de los cambios de temperatura, pero Londres es una ciudad para perderse y disfrutarla porque puedes encontrar de todo: cultura, espectáculos, paseos... incluida comida buenísima del mundo entero, aunque la suya resulte poco original y gustosa.
Me alegra tenerte por aquí de nuevo. Ojalá que ese familiar del que nos hablas se recupere pronto.
Un besito
Pues no te voy a mentir, yo no me alegro nada de que hayas vuelto.
Bueno, mejor dicho no me alegro nada de que hayas dicho que estuviste en Londres,... ¡qué envidia! lo siento pero ahora solo se me pasa por la cabeza formas de asesinarte.... jejeje :P
Verguenza deberia darte no haberte acordado de mi cuando tenias pensado ir, desde luego...
Venga bah! ponme los dietnes más largos aun y has de contar alguna de esas anecdotas, y ya si tienes alguna foto pues tambien, venga!!! matame de envidia!! jaja
¡HOLA PRINCIPESSA!
Que alegría que ya estés de vuelta!!! Porque te había echado de menos :-(
Pero me parece genial que lo hayas pasado tan bien, este tiempo que has estado lejos de nosotros. Que suerte, yo también kiero ir a Londres!
Espero que tu familiar se recupere pronto.
UN BESAZO ENORME!!!!!
PD: me han gustado tu PDs! Pero a decir verdad, la espera de tu regreso se me ha hecho larga jaja. Aunque hace días que llevo queriendo acercarme por aki no he podido dejarte comentario :-(
Publicar un comentario