domingo, 10 de enero de 2010

Un trozo de pan duro y caducado





Las apariencias engañan. Y mucho.

Siempre he sido de ese tipo de personas que esperan que sea otra persona la que dé el primer paso a cualquier decisión. Soy tan tan tan tímida… ¡Maldita sea! Siempre he sido de ese tipo de personas que parecen ser de porte seria y mirada penetrante. Siempre he sido de esas personas que tiene la paciencia más grande que una manada de elefantes, paciencia suficiente como para detenerme a escuchar a cualquier persona que acuda en mi ayuda. Siempre compartiendo emociones con quienes las necesita, ya sean sonrisas o lágrimas. Siempre prestando mi hombro a quien lo necesita…

Pero pocas son las personas que agradecen estos pequeños gestos.


A ojos de las demás personas, siempre soy esa persona llena de seguridad que teje día a día su futuro y que sabe afrontar cada dificultad que se le presenta con una sonrisa en el rostro.

Me gusta reír, pero no decir “chorradas” sin sentido solo por hacer la gracia o por el simple hecho de intentar caer bien. ¡No, no! En fin, que hablo lo necesario, no soy de esas personas que hablan por hablar.


Pero, como decía al principio. Las apariencias engañan. Y bastante diría yo.


Porque puede ser cierto la gran mayoría de estas cosassoy tímida, algo seria, un tanto desconfiada, agradable y bastante…”servicial(por llamarlo de algún modo)…soy de esas personas que “casi” lo entregan todo a cambio de nada. Pero no soy tan estúpida como para darlo todo, ya que ciertas circunstancias de la vida me hizo aprender esta lección. Sé lo que puedo dar y lo que no, aunque aún así, habrá quienes piensen que soy una completa idiota por no ser una persona más egoísta.

Pero lo cierto es, que nunca fui una extremada egoísta y no creo que llegue a serlo hasta tal situación. Puede que las circunstancias que te presenta el difícil camino de la vida, me haga más sabia y con ello llegue a tenerme más en cuenta a mí misma. Pero no a ser una completa egoísta sin escrúpulos.

Siempre he sido de esas personas que me gusta “catar” (no de un modo literal) a las demás personas. Lo cual siempre hago con esa mirada alegre, pero perspicaz. “Ver, oír y callar” ese es uno de mis lemas. Esto me proporciona tiempo más que suficiente para conocer a cualquier persona que ronda a mi alrededor. Porque con bastante disimulo (o como digo yo, o como dicen por aquí), a lo tonto, estoy vigilando a las personas que me rondan, descubriendo e investigando cada detalle de la personalidad de esas personas; y sobre todo, sus modos de actuar ante cualquier situación. Esto es de gran ventaja cuando cualquier persona se vuelve contra ti y ataca (no literalmente). Ves venir el golpe con antelación, o al menos, presentir cómo va a actuar. Esto mismo me enseña (o me hace ver) como debo tratar a cada persona. Porque no se puede tratar a todo el mundo por igual. En un principio se intenta, pero luego te das cuenta que es en vano porque pensándolo bien…no todo el mundo se merece que sea tratado de igual forma. ¡De eso ni hablar!

Quiero aclarar que no estoy hablando de un modo rencoroso por el hecho de pensar esto. Ya que nunca he sido una persona rencorosa. Pero no me parece justo tratar a todo el mundo con el mismo “tacto”.

Con esta táctica también puedo llegar a ver cosas que al parecer nadie más las ve o simplemente las ignoran. Afortunadamente, también puedo ser capaz de captar si una persona se acerca a mi por simple interés; o por el hecho de que le interesa conocerme realmente. Esto a veces puede llevarme un poco más de tiempo, puesto que necesito una extrema concentración y fijación en cierta persona. Y como se sabe, a veces es demasiado palpable como para negarlo.

Soy de esas personas que no viven tranquilas consigo misma cuando está rodeada del desorden. Me gusta la perfección y con ello no sólo me refiero a ser ordenada; si no a que me gusta las cosas bien dichas y hechas. Agradezco cuando es así. Soy un poco “quisquillosa”, ya que con solo alguien no me “ande derecho” (no literalmente) y me haga cualquier tipo de “mala jugada”, puedes tener por seguro que la relación entre esa persona y yo, peligra. No vuelve a ser la misma relación, por muy pequeño que haya sido el “roce”. Por eso es de gran importancia, que se sea una persona sincera conmigo y que se actúe de buena manera.

Pero, hay quienes, piensan que soy una chica estúpida (o “pava” como dirían por aquí), tonta y muy reservada. Pero al mismo tiempo una chica extremadamente romántica que puede llegar a ser empalagosa. Si, de esas personas que les gusta que quienes le rodean estén las 24 horas del día pendiente de ella y mimándola en todo momento.


Puaajjj…


Sinceramente, el solo hecho de pensar que estén todo el tiempo pendiente de mi y tal, me da repugnancia. Puede ser cierto que sea tímida y reservada; pero para nada extremadamente romántica… ¡y empalagosa! No, para nada. Me gustan las historias de amor, pero no soy propensa a dar ni recibir recibir “mimitos las 24 horas del día. Y no soy "pava".


Yo lo admito. Soy una arisca (en cuanto a dar cariño se refiere). Porque si no lo siento o no me sale dar un beso a alguien o decir un " Te quiero", ¿para qué lo voy a decir?


No soporto a las personas “pegajosas”, esas personas que te siguen a todos lados diciendo cosas sin sentido y que poco les faltan esparcir pétalos de rosas por el camino en que pasas. Por no decir, esas personas que aprovecha cualquier oportunidad para dar un beso o un abrazo; o simplemente tocarte. ¿Es que esas personas no pueden tener las manos quietecitas?


Si, lo siento, pero me ponen histérica. Y yo cuando me pongo histerica...no respondo ante mis actos.


Siempre he sido de ese tipo de personas que les gusta que tengan de vez en cuando un detalle con ella y que no siempre sea ni besos ni abrazos ni palabras (algo empalagosas) de amor. Me gusta que me sorprendan con cosas bonitas. Y me hace mucha más ilusión y me llena de gran emoción el hecho de que me sorprendan con algo que yo quiero o deseo, pero que yo nunca lo haya dicho en voz alta. Puesto que si en alguna ocasión mencioné algo que me gustaría tener o que me pasase, la persona que me quiera impresionar juega con ventajas. Pero como yo soy…como soy, pues me gusta más que me sorprendan sin ese tipo de ventajas. =D

Las personas que mejor me conocen siempre me dicen que en el fondo soy un trocito de pan. Es más, el otro día, hablando con un amigo, me lo volvió a decir. La única pega que me puso es que dice que soy un poco dura. No sé el por qué lo decía ni a qué se refería exactamente. Pero sigo siendo un pedacito de pan, un pedacito de pan duro.


Y caducado, diría yo.


Caducado porque soy una persona que no llamo la atención; por lo tanto, al parecer, las personas prefieren a los trozos de panes “no caducados”, a los que si llaman la atención…

De ahí viene el título de este post. “Un trozo de pan duro y caducado”. Eso al parecer soy yo, según mi amigo y según mis cavilaciones… Pero aún así sigo siendo un trocito de pan.

¡¡Un beso!!

Principessa

4 pensamientos:

Betzabé on 10 de enero de 2010 a las 20:48 dijo...

Pues... justo cuando comenzaba a pensar que no nos parecíamos tanto como pensaba, publicas esto xD.

Yo, a pesar de ser como soy (en el blog, quiero decir), con mis amigos me comporto algo... callada, pero siempre observo lo que ellos hacen y apostaría que conozco a cualquiera de ellos mejor que sus "amigos". No soy de escuchar. Cuando una persona se siente mal y yo le advertí que se sentiría mal, simplemente la ignoro. No vale la pena querer a alguien que no se quiere a sí mismo y eso lo aprendí de una manera no tan agradable.

Deja, que los panes duros y caducados son los más ignorados pero los menos manoseados, también.

Besos!!!!

P.D.: ¡Estás leyendo "Los hombres que no amaban a las mujeres"! Justo lo acabo de comprar, pero no lo he abirto ni nada... a ver qué tal está (y)

Bambú on 10 de enero de 2010 a las 21:19 dijo...

Totalmente de acuerdo con Betzabé. "Los panes duros y caducados son los más ignorados pero los menos manoseados".

Yo soy muy observadora también, pero a veces el cariño me ciega y no puedo ver que personas se acercan a mi por interés, aunque con el tiempo ya lo voy aprendiendo. Me voy dando cuenta cuales son las personas que merecen la pena y las que no.

Pero ¿sabes qué? Entre todas las personas que hay en este mundo, alguna tiene que haber que prefiera un pedacito de pan, que aunque duro y caducado, no está tan sucio y manoseado como otro tierno y aparentemente apetitoso.

Un beso (pero sin "empalagosidades", jajaja)

Si me dices serie,... on 10 de enero de 2010 a las 22:46 dijo...

Y he aqui la razón del porque me acorde de ti mientras compraba el pan.... tengo premoniciones y veo los post que vas a publicar!!!! jeje :P

Da igual que seas un trozo de pan duro y caducado, esos trozos de pan están muy buenos con nocilla.
A primera vista no te interesan mucho y decides escoger un trozo más tierno, pero si sabes cómo acompañarlo, el trozo de pan duro y caducado será toda una delicia.

Jo Grass on 11 de enero de 2010 a las 0:00 dijo...

El pan duro es muy útil en la cocina. Puedes hacer con él infinidad de cosas para darle un toque especial a la comida y tú eres especial aunque no estés caducada. Lo de ser duro en ocasiones resulta necesario para evitar que te avasallen y eso es supervivencia emocional.

En fin, lo bueno es que te conoces y tienes claras tus convicciones y eso es un valor en alza que no debes despreciar.

Un besote

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