
Acabábamos de almorzar tras ir a la tutoría con la profesora. Yo decidí quedarme en la facultad para adelantar algo de tarea y hacer unos trabajos que debía hacer. Tú te quedaste por las mismas razones. Para unos, esto será una casualidad, para otros tantos, no sería lo mismo. En fin, nos disponíamos a despedirnos después de compartir el tiempo y la charla del almuerzo; así, cada uno iría a hacer sus cosas por separados.
Nunca sabré por qué nos íbamos a separar después de pasar un buen rato, cuando al fin y al cabo, los dos nos habíamos quedado para hacer lo mismo.
- ¿Te apetece ir a dar un paseo? – preguntaste tú.
¿Un paseo con él?, ¿se había vuelto loco?, ¿me había vuelto majara yo, que ya inventaba visiones? Yo no salía de mi asombro. Bastante era que habíamos estado juntos en el almuerzo… ¿es qué aún había más?
- ¿Qué te parece? – volviste a preguntarme, a la espera de que yo respondiese. Pero es que yo estaba muda del asombro y mantenía una lucha interna conmigo misma. Y ahí estabas tú, mirándome con esa seriedad que te caracteriza.
- Eh…Sí, vale. Es una buena idea.- respondí apresuradamente.
- Entonces, vamos, iremos en mi coche.
¿En su coche?, ¿en ese caro, bonito y elegante automóvil suyo? ¡Imposible! ¿Cómo me iba a estar pasando eso a mí? Pero ahí estaba yo junto a él para pasear a su lado. ¿No era eso lo que yo soñaba y deseaba? Pues sí, al principio deseaba que él me hablase; ahora deseo que él se preocupe por mí, estar a su lado, que se fije en mí y me ame…
Ya en su coche. Yo siempre había visto su coche desde fuera y a unos metros de distancia; pero nunca su interior. Y tengo que decir, que sólo hay una palabra para describirlo, la misma palabra con la que se puede describir a su dueño. Elegancia, elegante. Es precioso, pero esa no es la cuestión, lo importante es quién lo conduce.
Él con su porte serio, su andar despreocupado y su forma de vestir informal; hace que transmita tal elegancia, que es incomparable a cualquier otro hombre empeñado en ser elegante.
Para que se hagan una idea, hay ocasiones en que su forma de actuar me recuerda a ese aire despreocupado, esa modestia y cortesía que tiene Robert Pattinson en su papel de Edward Cullen. ¡Es tan tan tan encantador!

- ¿A dónde vamos? – le pregunté una vez instalada correctamente en el asiento copiloto del coche.
- Humm…Espera y verás.- respondiste con una media sonrisa en los labios.
- ¿No me vas a decir nada?
- No. Tú esperas y luego verás.
- Pero, ¿a dónde es?, ¿está muy lejos?, ¿de verdad que no me vas a decir a dónde vamos? Yo quiero saberlo, Venga dame una pista… - insistí mientras sonreía.
Risas por parte de él.
- ¿Siempre eres igual de cabezota y preguntona?
Más risas.
- No. A veces.
- Pues entonces, deja que te sorprenda. Espera a ver el lugar. Seguro que te gusta.
Se encontraron una chispeante mirada con una algo más seria.
- ¿A sí?, ¿y de qué se trata?
- De un lugar para disfrutarlo y digno de ver.
- ¿En serio?
- Sí. Pronto lo descubrirás por ti misma. Y todas tus preguntas tendrán su debida respuesta. Ya casi estamos llegando, está al otro lado de la avenida.
- Ahm, vale. Me supongo que cuando sabes el camino, es porque has estado allí con anterioridad, ¿no?
- Si. He estado en una ocasión. Un día que me quedé a almorzar al igual que hoy y no tenía clases hasta las cinco de la tarde, así que, decidí dar una vuelta con el coche por la ciudad y encontré ese sitio maravilloso. Y hoy pensé que a lo mejor te gustaría verlo.
Minutos más tarde, una vez que llegamos a ese lugar maravilloso.
- ¡Vaya, es un parque! ¡y además un parque muy bonito! Siempre me han gustado mucho los parques. Ciertamente, has hecho una buena elección.
Una gran sonrisa pintaba mi rostro. Era increíble, estaba con él en un lugar bonito. Yo debía estar delirando, porque esto era demasiado perfecto para ser real. ¿De verdad que me estaba pasando a mí?
- Me alegra mucho saber que este lugar te ha impresionado tanto como a mí. Sabía que te gustaría.- dijiste regalándome una gran sonrisa que iluminaba tu rostro, todita para mí, mirándome con esa calculadora mirada tuya.
- Sí, es precioso. Es un lugar perfecto para pasar una fría tarde de otoño como la de hoy.
Nunca había estado en ese parque, era muy grande, con muchas extensiones de césped y caminos para pasear. Sus árboles, sus bancas… ¡hasta había un pequeño lago con cisnes! ¡Y un puente para pasar sobre él! ¡Era impresionantemente bello!
Paseábamos y hablábamos entre el gentío allí reunido, familias con críos, personas mayores, algunos adolescentes… Reíamos y observábamos a los más pequeños cómo jugaban. Yo no quería perder ningún detalle, mientras que él parecía deleitarse en cada uno de mis movimientos.

La tarde iba pasando y nosotros ya no teníamos prisa por volver a la facultad. Estábamos bien allí mientras paseábamos y charlábamos de mil cosas. Nada ni nadie nos molestaba. Y yo tenía todo el tiempo que quería para perderme en su mirada. Por más que lo miraba, más me gustaban esos ojos. Esa tarde, él era todo para mí. Me invitó a unos frutos secos que allí se vendían. Él no dejaba de prestarme atención, siempre cerca de mí. Incluso hubo un rato en que caminamos demasiado juntos. Porque él accedió a cogerme de la mano para que no me distanciase de él entre toda aquella multitud allí presente. Fue una sensación muy acogedora e íntima.

Estábamos tan tranquilos, que no fuimos conscientes del rápido pasar de tiempo. El sol ya estaba cayendo y el atardecer estaba cada vez más presente. Era el momento ideal para observar los cisnes en el lago al atardecer. Así que él me acompañó a ver aquella belleza. Pero, para sorpresa mía, el me abrazó por detrás, para cobijarme del frío que allí hacía, mientras contemplábamos el atardecer. Yo no era capaz de controlar el temblor que invadía mi cuerpo. Desconocía su procedencia; no sabía si era por el frío o por lo cerca que estaba él. Así, permanecimos un largo tiempo. Mi cuerpo ya empezaba a acostumbrarse al contacto de él, cuando me cogió bien de la cintura y me giró hacia él; de modo que quedásemos “cara a cara”. Nuestras miradas se encontraron por un par de minutos…esa mirada tuya, hacía que me temblasen más aún las piernas. Todo el control lo tenías tú, yo ya no tenía más autocontrol sobre mí. Mi mirada se perdió una vez más en la tuya, sin pedir permiso, hundiéndose en lo más hondo de tu alma. Yo no podía pensar absolutamente en nada, no era capaz de sostener ningún pensamiento coherente. ¿Qué me estaba pasando? Si él no me sujetaba fuertemente, caería al suelo. De eso estaba segura. Entre esta telaraña de pensamientos incoherentes, sentí como él posaba y fundía sus labios con los míos en un lento y suave beso. Era el beso que siempre había estado esperando esta princesita de su príncipe encantado. Gracias a Dios de que él me estaba sujetando bien, sino…ya sabía yo dónde habría acabado. Y ahí estábamos los dos abrazados bajo el atardecer en aquel maravilloso parque…

(8) “…Our song is the slamming screen door sneakin out late…” (8) ¡No puede ser! ¿Era eso la melodía de mi despertador? Pues sí que lo era. Esa que cantaba era para despertarme…Todo mi sueño se rompió en mil pedazos frente a mí, dejando sólo el recuerdo.
Fue una tarde perfecta junto a ti. Una tarde que siempre permanecerá en mí. Empezamos juntos en la tutoría de la profesora y acabamos abrazados en aquel parque que siempre será mágico para mí.

P.D.: Todo es mejor junto a ti, que sin ti.
¡¡Un beso!!
Principessa
12 pensamientos:
me gusto mucho tu blog!
Jajajajaja. Me ha encantado esta entrada!!! Me ha echo emocionarme mucho y finalmente reir. Enhorabuena! =)
Forget - ¡Bienvenid@! Me alegra saber que te gusta lo que escribo; por ello, te invito a que te pases por mi pequeño mundo cada vez que quieras.
Gugu - A mi también me ha emocionado mucho, si es que lo leo una y otra vez y más me gusta...pero es una verdadera lástima de que todo fuese un simple y bonito sueño. Al menos ese recuerdo vive en mí =D
¡¡Un beso!!
no lo puedo creer!!
era un sueño!!
tan lindo que era!!
Argh!! (léase como grito), yo que estaba todo emocionado, que estaba pensando todo el rato: "¡que bonito!, ¡que suerte!, ¡qué envidia!".... y al fianl era un sueño.
Que no digo que por ello no me guste, pero ¡jo! hubiese sido mejor que hubiese sido real.
Crucemos los dedos para que acabe ocurriendo ^_^
¡Un abrazo!
areeLi y Princi, todo era un sueño...imaginense como me quedé yo después de esto :S con lo bonito y bien que iba!!
Y como dice, Princi, cruzaremos los dedos para que acabe ocurriendo jajajaja xD
¡¡Un besote enorme!!
Ya te lo dije una vez, desde que empezaste a contarnos ésta historia siempre me recordó a Crepúsculo, siempre..
Disfruta de cada momento que son únicos..
Buen finde guapa!
Interesante ;)
Menuda entrada!! Ya te staba cogiendo envidia de esa sana por tener la suerte de vivir algo tan bonito y perfecto... y de repente ZAS! Era un sueño, pero aun así he sonreido porq me he acordado de un bonito sueño q tube yo y de la estraña sensación q se te queda despues (:
Ajajaja pero qué estafa!!!!!
Yo estaba diciendo "vayaaaaa hasta que la princesa se animó!!" Pero noooooo. Yo, la pobre, ingenua y pequeña Betzabé estaba siendo engañada por la Princesa!!!! Qué princesa estafadora!!!
Jajajaj qué bien, nos has engañado a todos, mujer xD.
Pues ojalá que el sueño se haga realidad ¿no?
Besos. Siento no haber pasado por aquí antes. Tú sabes... escuela y esas cosas.
Me encanta tu blog, es re lindo la historia de la ultima entrada, un beso.
Hola!
Un sueño?! Eso es lo que era?
Q pena me dió descubrir la verdad. Yo q estaba toda emocionada y pensando ¡que alegría!, ¡q bonito q le suceda eso!, ¡me alegro x ella! y al final ... era un sueño. Eso si, tan bello, q uno desea q sea real ¡Espero q algún día se cumpla!
PD: lo q no me encajaba era como de repente parecia q habia avanzado "vuestra relación" , pero aun asi me ilusioné.
PD2:ya lei todos los post y estoy al día jaja.
Besines!
Publicar un comentario